El noviazgo tiene que ser con personas nacidas de nuevo. No es suficiente comprometerse con personas que van a la iglesia, sino con personas que han conocido personalmente a Dios y lo buscan con todo su corazón. Solo un chico/a nacido/a de nuevo puede amarte verdaderamente porque el amor de Dios reside en él o ella, por lo tanto él / ella no te amará solo con su corazón sino a través del de Dios; no te verá solo con sus ojos sino con los ojos de quien te ha creado y amado y ha dado su vida por ti. Su amor será doble e infinito porque está alimentado por el de Dios.
Las excusas más frecuentes que los jóvenes dan para salir con personas que no son cristianas son:
Excusa nº 1: “Puedo llevarlo a Cristo, puede ser que sea la voluntad de Dios que yo lo evangelice y que sea salvo a través de mi”
A veces alguien dice que lo está haciendo por Cristo, cuando en realidad es porque está enamorado e intenta convencerse a sí mismo de que esta es la voluntad de Dios, pero en realidad a veces lo hacemos solo por nosotros mismos.
Esto tiene el riesgo de que la persona cristiana se enfríe y se vaya al mundo a causa de una elección equivocada por unirse con una persona inconversa. Es más probable que la persona inconversa te lleve al mundo en vez de que tú lo lleves a Cristo.
Cuando nos sentimos atraídos hacia alguien como para formar una relación de pareja y esta persona “parece interesarse en el evangelio” no hacemos bien en involucrarnos con ella sentimentalmente. Deberíamos dejarla en manos de un pastor u obrero bíblico para que la adoctrine y para ver si esta persona demuestra que tiene verdadero interés por Cristo. De lo contrario, puede actuar como si tuviera verdadero interés en el evangelio sin ser así, y simplemente quiera agradar a su pareja, para que una vez ha conseguido casarse con ella, abandonar la iglesia como se ha visto en numerosas ocasiones.
Excusa nº 2: “Conozco un miembro de iglesia que sale con alguien del mundo y se ha convertido”
Nunca hay que fijarse en las experiencias de otros, sino ver qué dice la Palabra de Dios. Muchos salen con personas del mundo porque se convierten, pero muchas de estas “conversiones” son en realidad “adhesiones por amor”. Alguien puede ir a la iglesia por “amor” e incluso bautizarse, pero a veces no hay una conversión verdadera ni una transformación radical.
El enemigo juega mucho con los sentimientos y los sentidos para alejar a los hijos de Dios de la voluntad del Padre para su vida. El enemigo no sabe quien ha preparado Dios para tu vida y por esta razón hará todo lo posible para hacerte conocer a alguien que no ha aceptado a Jesús, porque sabe que no es la voluntad de Dios.
Excusa nº 3: ” La Biblia dice que Dios ama a las personas del mundo”
Es cierto que Dios ama a las personas del mundo y nuestro deber es evangelizarlas y llevarlas a Cristo pero no comprometiéndonos sentimentalmente con ellas. Todas las cosas han sido escritas para nuestro amaestramiento, por lo tanto debemos darle importancia a la Palabra de Dios cuando nos dice: “No os unáis en yugo desigual”.
Algunas de las excusas más típicas que los jóvenes suelen dar cuando se “enamoran” de una persona no convertida suelen ser: “ha sucedido”, “al corazón no se le manda”, “ha sido un flechazo”, “yo le convertiré”…
Pero la realidad es que las cosas no suceden por casualidad. A veces somos nosotros quienes buscamos conocer a alguien de fuera, y elegimos alimentar sentimientos.
El llamado “flechazo” se traduce con la palabra atracción, pero no todo aquello que nos atrae es justo y bueno. Para muestra la historia del rey David. A veces nos puede suceder sentirnos atraídos por alguien del mundo, al pasar mucho tiempo con él en clase, en el trabajo… pero seguramente se puede gestionar si se quiere, si se entiende que Dios tiene lo mejor para nosotros y que nuestra felicidad y nuestra salvación están en juego.
Algunos consejos para que no llegue a suceder…
1) No alimentes sentimientos y pensamientos equivocados. Hacerlo a menudo, no hace otra cosa que alimentar e invertir sentimientos en esa persona, sentimientos que volverán a florecer cada vez que veas a esa persona.
2) Si una persona del mundo os gusta, tomad distancias. No penséis que es exagerado, ¡recordad que José escapó para no caer en tentación!).
Hubo hombres inteligentes que sabiendo que caerían en pecado se desviaron del camino recto por amar a alguien que no era la voluntad de Dios para su vida (Sansón, Salomón…)
Dios nos dice que no salgamos con personas no convertidas (2ª Corintios 6:14), porque ¿qué comunión hay entre alguien que ama a Dios y permite que Dios obre en su vida y alguien que no conoce o no ama a Dios?
Si no compartes el amor de Dios con tu pareja, ¿qué compartirás? ¿con quién orarás? ¿En qué fundarás tu matrimonio? ¿Quizás sobre sentimientos humanos que son cambiantes? ¿Como educaréis a vuestros futuros hijos? ¿Dejándoles hacer lo que quieran? ¿Quien te ayudará si te sientes bajo espiritualmente y tu pareja no tiene la misma fe que tú?
Te mereces alguien que ame tu corazón, que te pueda entender en todo, alguien con quien orar, alguien que piense como tú y que esté de común acuerdo contigo ante las dificultades, te mereces un hijo o hija de Dios convertido y nacido de nuevo.
Estas son las bases sobre las que construir; nada sólido se construye sin una buena base

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